consigue no subordinar tus acciones a tus sentimientos manteniéndote fiel a tus valores
demuestra que nuestra conducta no es una función de nuestras condiciones, y sí de nuestras decisiones…
demuestra que nuestros pensamientos y acciones pueden estar en armonía con nuestros principios
esa profunda percepción interior de lo que es correcto o incorrecto con respecto a los principios que gobiernan nuestra conducta